martes, agosto 26, 2008

Enlace de Chistes

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Dos borrachos que no tenían un duro y estaban locos por tomarse un trago conversan:

"Oye Pepe, tengo unas ganas de tomarme un trago!!!"

"Yo también, Manolo, pero no tenemos un duro."

"Bueno Pepe, yo tengo una idea. Fíjate bien, compramos una salchicha grande y nos vamos a un bar. Empezamos a tomar y cuando el bartender nos venga a cobrar yo me meto la salchicha por el pamtalón y me la saco por la portañuela y tu empiezas a mamar como si fuera una polla. De seguro que nos botan del bar por inmorales y no pagamos, ¿qué te parece?"

"Fantástico, Manolo, vamos a hacerlo!"

"Sí Pepe, pero yo empiezo con la salchicha, yo fui el de la idea."

"Bien Manolo, lo que tu digas."

Se fueron a un bar y toma que toma hasta que estuvieron medio borrachos. Cuando vieron que el bartender les venía a cobrar, Manolo se sacó la salchicha por la portañuela y Pepe se agachó a mamar. El bartender exclamó: "¡Inmorales, maricones, fuera, fuera de mi bar!" y salieron riendo a la calle y sin pagar.

Asi estuvieron toda la noche de bar en bar tomando de gratis usando el truco de la salchicha.
Cuando estaban en el bar numero siete y preparados para hacer el truco otra vez Pepe le dice a Manolo:

"Oye Manolo, ya estoy cansado de ser yo siempre quien coja la salchicha para mamar, ahora en este bar pásame la salchicha a mi y ponte tu a mamar".

Y Manolo le responde:

"¿Qué salchicha Pepe?, ¡la salchicha se me quedó en el primer bar!"

Apestoso

Dos amigas están charlando:

"Tía, ¿qué te pasa que estás tan triste?"

"¡Joder, es que nadie quiere follarme porque mi chocho apesta!"

"Bah, no te preocupes, yo conozco a un boxeador al que le machacaron la nariz durante una pelea y ahora el pobre no puede oler nada. Te lo presento y verás qué bien".

Total que la chica queda con el boxeador y todo va bien hasta que se meten en la cama... De improviso, el boxeador se levanta y empieza a vestirse.

"Pero, hombre, ¿qué te pasa?"

"Me voy, el chocho te huele demasiado".

"¡Pero si tú no puedes oler nada!"

"¡Sí, pero ya los ojos me están llorando!"

El legionario Perdido

Un grupo de legionarios estaba de maniobras en una montaña cuando, súbitamente, comienza a llover de una forma increíble. Uno de los mercenarios, entre el acojone y la lluvia se pierde. Andando y andando se encuentra una casa y va hacia ella. Toca a la puerta y sale una mujer:

"Hola, buenas, ¿qué se le ofrece?"

"Pues mire, que soy un legionario y busco una cama para dormir porque, ya ve, estoy pillando una pulmonía..."

"¡PEPEEEE, le dejamos pasar!"

"Hombre, sólo hay una cama, pero una mala noche la tiene cualquiera... Venga, que pase".

Pues nada, que pasa el soldado y cuando llega la hora de dormir, se acuestan todos en la cama. El marido a un lado, el invitado en medio y la mujer al otro lado. A medianoche, la ventana empieza a dar portazos y se monta en la habitación un frío de esos que hacen que se te hiele hasta lo que más caliente se pone. Dice Pepe:

"¡María, levántate y cierra la ventana!"

"Pero, hombre, si aquí está éste de acoplao, ¿por qué la tengo que cerrar yo?"

"Hombre, yo con mi pulmonía...", se queja el legionario.

"Bueno, bueno, hacemos una cosa: el primero que hable, se levanta y la cierra", propone Pepe.

Pasan las horas, la una, las dos, las cuatro... Y allá por las cinco y media grita la mujer:

"¡PEPE, QUE ME HAN FOLLAO!"

"¡A cerrar la ventana, que a mí me han dao por el culo y me he callao!"

¿Como se llama?

Jaimito corre a informarle a la madre:

"Mamá, mamá, yo vi a papá haciendo algo con la sirvienta".

"Sí, ¿y qué más?"

"Bueno, él la estaba besando y tocándola; luego fueron al despacho, la montó en el escritorio, le quitó la ropa interior y le metió el..."

"Bien, hijo, este domingo, en la cena familiar, se lo cuentas a todos para que lo sepan".

Llega el domingo por la noche, toda la familia está sentada dispuesta a cenar, y le dice la madre a Jaimito que lo cuente.

"Mi papá estaba besando a la sirvienta y tocándola; luego se la llevó al despacho, la montó encima del escritorio, le quitó la ropa interior y le metió el... el... Mami, ¿cómo se llama lo que tú le chupas al chofer?"

El fotografo

Una pareja llevaba muchos años de matrimonio y no había logrado tener familia. Tras consultar varios doctores, sin éxito, fueron a ver a un especialista muy renombrado quien, tras muchos estudios, les dijo que la única solución era que buscaran un padre sustituto.

"¿Y qué es un padre sustituto?", pregunta la señora.

"Es un hombre seleccionado con mucho cuidado y que hace, por una única vez, las funciones del esposo para que la mujer quede embarazada".

La señora vacila un poco; pero su marido le dice al doctor que él no tiene ningún inconveniente con tal de ver realizada su ilusión de convertirse en padre. Pocos días después, se contrata a un joven y se hace una cita para que al siguiente domingo por la mañana, cuando se ausente el marido de la casa, vaya y visite a la señora para cumplir su tarea.

Sin embargo, sucedió que un fotógrafo de niños había sido llamado a una casa vecina para retratar a un bebé. Por azar del destino, el hombre se equivocó de domicilio llegando al de la señora:

"Buenos días, señora, vengo por lo del niño".

"Mmm, sí, pase usted. ¿Gusta tomar algo?"

"No, muchas gracias, el alcohol no es bueno para mi trabajo. Lo que quisiera es comenzar cuanto antes".

"Muy bien, ¿le parece si vamos a la habitación?"

"Puede ser allí, pero también me gustaría una aquí, en la sala, dos en la alfombra y otro en el jardín".

"¿Pues cuántos van a ser?", se alarmó la señora.

"Ordinariamente son cinco en cada sesión, pero si la mamá coopera pueden ser más, todo depende", dijo mientras sacaba del portafolios un álbum. "Me gustaría que viera antes algo de lo que he hecho. Tengo una técnica muy especial y única que le ha gustado mucho a mis clientas, por ejemplo, mire el retrato de este niño tan bonito: lo hice en un parque público, a plena luz del día. ¡Cómo se juntó la gente para verme trabajar! Esa vez me ayudaron dos amigos, porque la señora era muy exigente: con nada le podía yo dar gusto y quedarle bien. Para colmo, esa vez tuve que suspender el trabajo porque llegó una ardilla y comenzó a mordisquearme el equipo".

La señora, estupefacta, escuchaba todo esto mientras el fotógrafo continuaba:

"Ahora vea estos mellizos. En esa ocasión sí que me lucí, todo lo hice en menos de cinco minutos: llegué y ¡paf!, dos tomas y mire los gemelos que me salieron.

La señora estaba cada vez más asustada oyendo al fotógrafo que continuaba:

"Con este niño batallé un poco más, porque la mamá era muy nerviosa. Yo le dije: mire señora, usted volteé hacia el otro lado y déjeme hacer todo a mí. Ella se volteó, y así pude yo hacer mi trabajo".

A esta altura, la señora estaba a punto del desmayo. El fotógrafo guardando su álbum le dice:

"¿Quiere que comencemos ya, señora?"

"Cuando usted diga".

"Está bien, voy por mi trípode".

"¿Trípode?", dijo temblando la señora.

"Sí", comenta muy tranquilo el fotógrafo, "es que usted sabe, mi aparato es muy grande y necesito un trípode para apoyarlo y estabilizarlo, porque ni con las dos manos puedo sostenerlo bien... ¿Señora?, ¿señora?... ¡Señoraaaaa!"

Las tres gallinas

María era la más sabrosona del pueblo, la que mejor lo meneaba, la que se los echaba a todos. Un día llega a su casa y su mamá le cuenta que no hay nada que comer.

"Tranquila, mamá ahorita salgo y consigo algo".

En lo que sale, ve venir a lo lejos al bobo del pueblo con tres gallinas y piensa:

"Listo, a este idiota le quito las gallinas".

Se arregla el pelo, los pechos y se acerca al tipo:

"Hola, ¿por qué no me regalas esas gallinas?"

"No, esas son mis gallinas".

María le insiste con voz dulce:

"Anda, regálame las gallinas".

El bobo le replica:

"No, esas son mis gallinas".

Ella sigue insistiendo hasta que el tipo le propone:

"Bueno, si me dejas mamarte un seno te doy una gallina".

Indignada, la chica le contesta:

"¡Estás loco! Por una gallina, no"

"Bueno, entonces me voy".

María al recordar a su familia cede:

"Está bien, vamos a aquel árbol".

Se saca un seno y el sujeto comienza a chupar:

"Much, much, much".

Después de eso, la joven se arriesga:

"¿Por qué no me das otra gallina?"

"No, esas son mis gallinas".

"Anda, dame otra gallina", insiste.

"Bueno, si te dejas chupar otro seno".

"Caramba, está bien, total ya me chupaste una".

María se saca el otro seno y el bobo:

"Much, much, much".

Mientras el hombre estaba en lo suyo, María le dice:

"Dame la otra gallina, ¿qué vas a hacer con una sola? ¡Anda!"

"Bueno, si te dejas chupar el coño".

La mujer se queda pensando y acepta:

"Está bien, vale".

Y el bobo empieza a chupar; María comienza a agitarse, a gemir y gritar. Toda excitada le suplica:

"¡No aguanto, métemelo, bobo! ¡Métemeloooooo!"

"Si me das las tres gallinas".

El infierno

Un hombre murió y fue enviado al infierno. Allí encontró al diablo, quien le dijo que acababan de introducir algunas mejoras y que ahora cada nuevo inquilino podía elegir entre tres tipos de tortura. El demonio le explicó que estas torturas corrían en ciclos de mil años y que podía elegir en cuál ciclo empezar.

El tipo fue conducido por el diablo a la primer sala de torturas donde un hombre estaba siendo azotado con cadenas.

"Paso al siguiente", dijo el fulano.

En la siguiente sala, un hombre estaba colgado de los brazos y lo estaban azotando con un látigo con puntas de hierro. El tipo sacudió la cabeza en señal de disgusto.

Finalmente, pasaron a la última sala, donde otro hombre estaba atado a la pared, totalmente desnudo. Una mujer escultural le estaba prácticando sexo oral. El tipo indica:

"Sí, sí, aquí es donde quiero empezar".

El diablo le preguntó:

"¿Estás seguro? Te recuerdo que esto va a durar mil años".

"Sí, estoy seguro. Éste es el lugar".

"Bueno", acepta el demonio encogiéndose de hombros.

El diablo caminó hasta donde estaba la hermosa rubia, le tocó el hombro y le dijo:

"Ya llegó tu reemplazo".

Decreto

El Ministro del Interior de la República Dominicana acaba de dictar el siguiente decreto:

ARTÍCULO 1

Todas aquellas personas sorprendidas en cines, parques o lugares solitarios, como el mirador, avenidas, etc., haciendo lo que a continuación se describe será presentado ante la autoridad y se multarán con las siguientes tarifas:

La mano en el muslo...................$20.00
La mano en aquello....................$30.00
Aquello en la mano.....................$40.00
La boca en aquello.....................$50.00
Aquello fuera de aquello............$60.00
Aquello en la boca......................$70.00
Aquello en el cuello....................$80.00
Aquello detrás de aquello...........$90.00
Aquello dentro de aquello...........$150.00

¿QUÉ ES AQUELLO?

Entre otras cosas se define así:

No es Cristo pero resucita.
No es murciélago pero vive colgando.
No es acordeón pero se estira y se encoge.
No es viejo pero se arruga.
No es niño pero babea.
No es submarino pero se sumerge.
No es árbol de Navidad pero tiene bolas.
No es dulce pero se chupa.
No tiene piernas pero se para.
No es soldado pero ataca por delante y por detrás.
No es atractivo pero le dicen lindo.
No es analgésico pero sirve de calmante.
No es vaca pero da leche.
No es orquesta pero tiene timbales.
No es bombero pero tiene casco.
No piensa pero tiene cabeza.
No pertenece a ningún club pero le dicen miembro.

CONTINUACIÓN DE ¿QUÉ ES AQUELLO?

En Francia le dicen pipita por que anda de boca en boca.
En Cuba le dicen sirviente porque entra por delante y por detrás.
En Inglaterra le dicen caballero porque se para cuando pasa una dama.
En España le dicen telón porque cae cuando acaba la función.
En República Dominicana del 1er año a los ocho le dicen palomito; de los nueve a los catorce le llaman bimbolo; de los quince a los treinta le llaman tolete; a los 51 le llaman y no responde.

Dos estatuas desnudas

En un parque hay dos estatuas, una de un hombre desnudo y otra de una mujer también desnuda. Las estatuas han estado allí, una frente a la otra, durante mas de cien años. Un día un ángel baja del cielo. Con un simple gesto les da vida a las dos estatuas y les dice:

"Como recompensa por haber sido tan pacientes durante tantos años, habiendo tenido que soportar lluvias, tempestades y veranos ardientes, les concedo vida durante media hora para que hagan lo que se les ocurra."

El hombre y la mujer se miran y al instante ambos se van corriendo detrás de unos arbustos.

El ángel espera pacientemente mirando hacia los arbustos, los cuales se mueven agitadamente, mientras se escuchan risitas y otros sonidos. A los quince minutos regresan visiblemente cansados... pero muy contentos. El ángel, conmovido, le dice:

"Les concedo quince minutos más. ¿Quieren volver a repetir lo que hicieron?"

"¿Tu que opinas, mujer?"

"¡Claro... por supuesto! ¡Vamos ya, pero cambiemos de posición! Esta vez tu sujetas a la paloma firmemente... ¡y yo le cago encima!"

La Proferosa Exigente

Érase una vez un alumno chino que sacaba buenas notas, pero que en una ocasión hizo el vago y sacó un cero en un examen. El chino en cuestión tenía 16 años. Su profesora le tenía un especial cariño y le dijo que fuera esa noche a su casa, a ver qué podía hacer por él.

El chino fue a casa de la joven profesora. Ella dijo:

"Pasa dentro."
"Chinito no quelel, chinito no quelel."
"Venga, chginito, que te doy un punto."

Y el chino pasó. Dentro la profesora le dijo:

"Chinito, pasa a mi cuarto."
"Chinito no quelel, chinito no quelel."
"Venga que te doy dos puntos."

Y el chino pasó.

"Chinito, desnúdate."
"Chinito no quelel, chinito no quelel."
"Mira que te doy un tres, eh."

Y el chino se desnudó.

"Chinito, desnúdame."
"Chinito no quelel, chinito no quelel."
"Mira que te doy un cuatro..."

Y el chinito obedeció.

"Chinito, bésame, tócame."
"Chinito no quelel, chinito no quelel."
"Chino, un seis..."

Y el chinito besó y tocó a la maestra, que se empezó a calentar.

"Chino, deja que te la chupe."
"Chinito no quelel, chinito no quelel."
"¿Ni por un 8?"

Y el chino aceptó. Después la maestra le pidió:

"Chinito, fóllame."
"Chinito no quelel, chinito no quelel."
"Venga, chinito, por un 9..."

Y el chinito obedeció, y resultó ser buenísimo en la cama. La profesora gritaba como una loca, jadeaba, sudaba. Se lo pasaban en grande los dos.

La cama crujía. La profesoara lo pasaba en grande pero llegó un momento en que no aguantó más...

"Ah... chi... chinito... sí... ¡Ah...! Chinito... Por Dios, ah... para... para, por... por favor."

"Chinito no quelel, chinito no quelel."

"Venga, chinito, paras y te doy un 10."

"¡Chinito no quelel, chinito no quelel!"